Quién y Por qué

Los videojuegos llegaron a mi vida a mediados de los 90′ de la mano de una SNES, cuando 16 bits bastaban para transportarnos a mundos extraordinarios en los que uno mismo superaba las más arduas pruebas y vencía en épicas batallas. En aquella época me parecía que aquellos cartuchos salían de algún universo paralelo y mágico.

Hoy sabemos que esas creaciones geniales que nos permiten soñar son el resultado del trabajo de artistas, diseñadores, programadores, músicos… en definitiva, del esfuerzo de un grupo de personas decidido a crear una experiencia inolvidable para jugadores y jugadoras.

Ese grupo, normalmente, forma una empresa creativa: el estudio. Y el estudio, como tal empresa, tiene una serie de necesidades de orden legal; sobre todo relacionadas con la protección de aquello que crean.

Y ahí es donde entro yo.

Una Licenciatura en Derecho, un Máster de Acceso a la Abogacía o un título de Experto en Derecho Digital, así como la experiencia gestionando activos intangibles como Abogado de Propiedad Industrial, son sólo excusas para satisfacer un objetivo: formar parte de la vibrante industria de los videojuegos.

¿Cómo?

Con el proyecto Develaw pretendo llegar un paso más lejos en el asesoramiento legal a los proyectos de desarrollo, distribución y venta de videojuegos. La idea fundamental consiste en hacer sentir al cliente que el abogado es un miembro más del equipo; una persona que se identifica con el proyecto y que asocia su éxito al éxito de éste; alguien que entiende las motivaciones y objetivos del estudio y se implica para su consecución.

En resumen, se trata de establecer un nuevo tipo de relación que impulse el proyecto desde dentro y no que lo límite desde fuera.

 

José Ibáñez Bengoechea (Fundador de Develaw)